Introdución a la temática
Estudiosos del tema como Balbín (2008) han estimado que los impactos de industrias extractivas como la minería sobre los cuerpos de agua son de diverso tipo: cambia el régimen natural de las aguas, impacta en la disponibilidad de agua, la calidad del agua, los ecosistemas acuáticos, contribuye al calentamiento global y, por ende, al cambio climático, a la generación de conflictos por el agua en las cuencas, etc. Estos impactos se expresan en la afectación de la salud y la vida de las personas que usan el agua, la subordinación de los derechos de otros usuarios (agrarios) a los de estas industrias, así como la disminución de la producción agrícola que es impactada por el uso minero del agua. Frente a ello, la institucionalidad para la gestión del agua responde de manera inadecuada.
En la Amazonía peruana donde generalmente se desarrolla la extracción de hidrocarburos, los ríos reciben aguas de producción que contienen altos niveles de cloro, aceites, bario, cromo, plomo, etc. En efecto, la explotación de hidrocarburos implica que se viertan en la superficie “aguas de formación (aguas saladas), y una mezcla que contiene sulfatos y bicarbonatos asociados al sodio, calcio, magnesio, y metales pesados como mercurio, cadmio, cromo, plomo, cianuro y arsénico y también aceites, compuestos orgánicos, compuestos radioactivos y gases en disolución en cantidades que afectan la vida y salud de los habitantes de esas regiones.” Generalmente, estas agua no son tratadas “y tampoco hay una inspección suficiente” (Rijke 2003).
Si bien el tema de las industrias extractivas y sus consecuencias ambientales y sociales es bastante amplio, nuestro interés como institución se centra en la relación entre las industrias extractivas y el agua. Específicamente, nos interesa entender las consecuencias que las políticas globales sobre las industrias extractivas tienen en la relación entre los actores y el recurso hídrico en un contexto minero/energético.
Una preocupación fundamental del IPROGA tiene relación con la idea que, al considerar a la minería y los hidrocarburos como fuente principal de ingresos, la economía se sostiene fundamentalmente en un sistema productivo extractivista, que, si bien genera ingresos, no genera desarrollo a largo plazo. Tal como está planteado, este sistema pone en riesgo la gobernabilidad social y el recurso hídrico mismo, pues el Estado no ejerce control sobre la actividad de las empresas al priorizar su rol como promotor de la inversión privada. Esta falta de control se manifiesta sobre todo en las conflictivas relaciones socio-políticas entre los actores que participan -voluntaria o involuntariamente- en este sistema extractivo, y que ven afectados sus recursos más importantes como la tierra y el agua. No sólo su seguridad alimentaria –y por ende su bienestar socio-económico- es impactada sino también su percepción de sí mismos como carentes de importancia frente al Estado, cuyo interés principal es promover la inversión.
Nos interesa analizar esta relación entre los actores (locales, nacionales, globales) y el agua en un contexto de extracción minera/energética. Qué sucede con el recurso en un contexto minero/energético, cómo lo están usando los diferentes actores, cómo y por qué se ha convertido en una arena de conflicto, cómo se expresan las diferencias de poder de los actores en ese contexto, y qué potencial tiene el caso para modificar la situación.
La evidencia de la investigación académica y los procesos de aprendizaje social e intercambio que se generen sobre este tema permitirán al conjunto de instituciones que participan en Concertación, y específicamente al IPROGA en el ámbito nacional, generar políticas y estrategias, propuestas y soluciones que tengan como objetivo garantizar la seguridad hídrica y el sustento de las economías locales en la región andina.
Objetivos del proyecto
El presente Proyecto de Conocimiento es liderado por: IPROGA - Peru
